
Tras el proceso de la Guerra de Independencia de Estados Unidos (1775 – 1783), y antes de redactar su Constitución (1787), el siguiente paso fue la creación de las primeras reservas indias; que en esencia “fue el principio de una serie de guerras, matanzas, mentiras, traiciones y promesas incumplidas”. Si bien esas comunidades nativas cultivaron la tradición oral y escrita de sus historias, vale destacar que ese material sobre apaches, sioux, cheroqui, cheyenes, navajos, osage, y muchas otras tribus o naciones, fue marginado y opacado por mucho tiempo.
Con la llegada del cine, este medio fue lo suficientemente manipulado para estereotipar una imagen distorsionada de los pueblos originarios y sus causas de lucha y supervivencia. Si bien este filón de la industria tuvo sus grandes estrellas y logros artísticos, no menos cierto es que muchas atrocidades quedaron enterradas en grandes planicies, ríos y bosques; captados por brillantes realizadores; en inolvidables secuencias, duelos y batallas; en evocadores amaneceres y crepúsculos para el cine.
“Hollywood contribuyó a construir la leyenda de la conquista del Oeste, en la que los indios eran los malos y los blancos encarnaban la civilización” (Guillermo Altares, diario El País, 09.04.2023); y “sería hasta la década del setenta en que los norteamericanos no comenzaron a desarrollar una fuerte conciencia de los innumerables daños que habían causado a los indios”, explica el experto Peter Cozzens en su ensayo “La tierra llora / La amarga historia de las guerras indias por la conquista del Oeste”. Con relación a esto último, provino la actitud de Marlon Brando en marzo de 1973, tras los eventos trágicos en Wounded Knee, Dakota del Sur, con miembros del FBI y los nativos lakotas.
Ya ubicándonos en la segunda década del siglo veintiuno, la televisión norteamericana comenzó un proceso revisionista de la historia racista y violenta sobre la población nativa, desde el pasado hasta la actualidad; en producciones como ‘Yellowstone’ (con Kevin Costner); sus precuelas ‘1923’ (con Helen Mirren y Harrison Ford) y ‘1883’ (con Tim McGraw y Sam Elliot); así como con ‘Alaska Daily’ (Hilary Swank),Reservation dogs’, ‘The English’ (Emily Blunt, Chaske Spencer y Stephen Rea); y ‘Three Pines’ (Alfred Molina); y a esta agenda se ha unido el laureado director Martin Scorsese -a punto de cumplir sus 81 años-, aproximándose al fenómeno del hombre blanco, aniquilador de aquella nación violentamente marginada y reducida a su mínima expresión.

Tierra, petróleo, oro, acero y sobre todo ambición, fueron las bases primarias para el despegue del llamado ‘sueño americano’, en pos de alcanzar las cumbres del capitalismo, y no cabía dudas de que todo lo que se interpusiera en su camino sería neutralizado. Y como ya sabemos que dinero, conspiración, mafia y asesinatos, son ejes temáticos en los cuales Scorsese ha demostrado maestría, nos sumergimos con vehemencia en este viaje de tres horas y veintiséis minutos que ha estrenado este 19 de octubre.
Basada en hechos reales y en la novela homónima, publicada en 2017, de David Grann (‘Z, la ciudad perdida’ ‘The old man & the gun’ y ‘Crímenes oscuros’ (‘True crimes’), “Killers of the flower moon” (Los asesinos de la luna), se ambienta en las décadas de 1920 y 1930, en Fairfax, Oklahoma, en donde la tribu Osage es objeto de un brutal despojo de sus derechos de tierra, ricas en petróleo, mediante matrimonios de hombres blancos con nativas herederas y una ola de asesinatos en serie.
Este western de transición y un reparto de lujo, con Leonardo DiCaprio, Robert De Niro, Brendan Fraser, John Lithgow y Jesse Plemons; se refuerza con las descendientes nativas Lily Gladstone (‘Ciertas mujeres’, ‘Billions’), y la veterana Tantoo Cardinal (‘Danza con lobos’, ‘Leyendas de pasión’), y sustenta este otro capítulo oscuro de la historia de Estados Unidos.
El guión de Eric Roth (ganador del Oscar por ‘Forrest Gump’, y nominado en otras seis ocasiones), desarrollado en co-escritura con Scorsese y el propio Grann; con su grandilocuencia, trasfondo y violencia dosificada, no se libera de un inevitable y sutil paralelismo con “El Padrino” de Mario Puzo; donde el ingenuo Ernest Burkhart (DiCaprio), quien retorna de la primera Gran Guerra, se instala en torno a su tío William Hale (De Niro) -ambicioso e influyente ganadero con ínfulas de patriarca-, y este le propone su idea de matrimonios con las mujeres pieles rojas para que en el proceso natural de derechos de herencia la familia vaya acumulando riquezas.
Si bien Ernest se casa con Mollie (Gladstone) -de salud frágil-, lo hace en virtud de un genuino amor que procreará hijos, pero será salpicado de todo el tramado de crueles planes de su tío, que lo arrastra e involucra en una espiral de sucesos que muestran a Ernest en un proceso emocional que va templando su carácter, mientras la confianza de su esposa se resquebraja tras las constantes tragedias de su círculo familiar.
“El mal rodea mi corazón, muchas veces lloro, y ese mal que rodea mi corazón sale por mis ojos. Cierro mi corazón y mantengo lo bueno, pero el odio sale y prefiero matar a los blancos que asesinaron a mi familia”. Lo anterior es parte de un monólogo interior de Mollie, donde resume el estado abrumador que la embarga, rodeada de toda duda. De sonrisa y mirada enigmática; escasos diálogos y profundo silencio; cada plano de Mollie en su estado de indefensión y dependencia de los cuidados de su esposo, representa el sentido de vulnerabilidad en que se encuentran los miembros de su tribu; señalada en cierta época como la de mayor riqueza per cápita, “pero el gobierno federal no vio este poder con buenos ojos y nombró tutores caucásicos para controlar la gestión financiera de la comunidad, lo que provocó una envidia asesina entre vecinos” (Mireia Mullor /revista Fotogramas /15.10.2023).
Si bien nos interesa el relato, no hay nuevos hallazgos o diferenciaciones en la manera de Scorsese hacer su narración. Todo está planteado en su habitual patrón de diálogos y montajes paralelos mientras se ejecutan acciones, especialmente las criminales.
Igualmente, si bien posee grandes secuencias exteriores, llenas de luz, muchedumbre, velorios y festejos magistralmente ambientados desde el más mínimo al más suntuoso objeto de vestuario o utilería; la labor fotográfica del mexicano -tres veces ganador del Oscar- Rodrigo Prieto (‘Amores perros’, ‘Biutiful’, ‘El lobo de Wall Street’, ‘Babel’), rememora el lente de Gordon Willis con los Corleones; a la vez inspirado en la obra pictórica de Caravaggio -o sea, tonos negros circundantes e iluminación cenital para el personaje en escena-. Es casi un homenaje.
Vale señalar que William Hale (De Niro) se distancia del aura conservadora del Vito Corleone de “El Padrino” (Brando), al ser un personaje accesible, abierto y expuesto en todo espacio o evento; exhibiendo su figura fraterna, de benefactor, y a la vez gestionando la “mano de obra” para sus planes de aniquilación, los cuales colocan a su sobrino y al hermano de este en un callejón sin salida por la torpeza de “asignaciones” a personal inepto, y todo empieza a desmoronarse con la llegada de agentes del recién creado FBI.
A pesar de los pesares, es otra gran producción digna de su director, su equipo y un amplio elenco; en donde incluso cantantes y compositores como Jack White, Pete Yorn y otros, aparecen en un epílogo en formato de radio show propio de la época; y hasta el propio Scorsese participa y narra ante micrófono parte del obituario-resumen de estos personajes.
La producción de Apple TV+ y Paramount Pictures contó con un presupuesto de doscientos millones de dólares, y tras su proyección, fuera de concurso, recibió gran ovación en la 76 edición del Festival de Cannes del pasado mes de mayo. Aunque la ubiquemos entre las principales películas de 2023, “Los asesinos de la luna” no se aproxima a la grandeza ni al ritmo de “Casino” o “El lobo de Wall Street”. Y si bien de cara a la próxima entrega de premios Oscar (10.03.2024) se anticipa batalla con el “Oppenheimer” de Christopher Nolan, consideramos que este último tiene todo a su favor mientras esperamos el “Napoleón” de Ridley Scott, a estrenarse el 22 de noviembre. AQ/23.10.2023 / alexquezada1@gmail.com