“Challengers”, otra acertada apuesta de Luca Guadagnino

Por Alex Quezada Núñez  

Esculpir el tiempo es el propósito de todo guionista y/o director de cine que procura una obra con matices de profundidad y que abarque de manera dinámica lo más posible de un relato en su interés de mostrar algo más que una narrativa plana. Un gran ejemplo de esto es “El Padrino II”. Lo anterior viene a propósito del más reciente filme del director Luca Guadagnino (Palermo, Sicilia, Italia, 1971), pues con “Challengers” (‘Rivales’, estrenada el 26 de abril), y filmada en Boston, Massachusetts, ha conseguido otra obra dramática de corte internacional, en esta ocasión teniendo de trasfondo el juego de tenis y un traumático trio amoroso.

El director, actualmente con siete futuras películas en preproducción, es el responsable de “Call me by your name” (2017, con Timothée Chalamet; premio Oscar al guion de James Ivory y André Aciman); además, de “Suspiria” (2018, con Dakota Johnson, Tilda Swinton e impactante montaje de ballet y horror), y de “Bones and all” (2022, otra apuesta con Chalamet en trama canibalista).

La reciente obra, “Challengers” (de dos horas y once minutos) con guion de Justin Kuritzkes,  planteada en dos tiempos -presente y pasado reciente- constantemente fragmentados; con movimientos de cámaras coreografiados al ritmo de muchos raquetazos, giros sorprendentes y la perspectiva de los espectadores; expone las tensiones y consecuencias de la amistad de los jóvenes tenistas, Patrick Zweig (Josh O’Connor, grandioso como el príncipe Carlos en trece capítulos de “The Crown”, temporadas tres y cuatro) y Art Donaldson (interpretado por Mike Faist («West Side Story” (2021), “The Atlantic City Story” (2020)); alterada por su atracción hacia la fémina Tashi (Zendaya), establecida como una celebridad en su juego y la cual, ante su indecisión, opta por meterse en la cama de ambos y luego establecer matrimonio con Donaldson sin darle un corte radical a su relación con Patrick; generando un péndulo de situaciones que tendrán como mayor escenario las canchas de tenis.

Mientras el estilo de vida y la estabilidad económica de Tashi y Donaldson provienen de lo generado por ella, lo mismo no sucede con Patrick -un alma libre y sin grandes egos-, quien sobrevive a duras penas; hambriento y con aspecto descuidado; inscribiéndose en torneos que estén a su alcance y puedan proporciónale cierto ingreso, y es en estos eventos donde se entrecruzan sus caminos y donde Tashi tranza con Patrick lo necesario que sería una victoria para la reputación de su esposo y su pase a otros torneos de mayor nivel. Tal solicitud no estará exenta de tensión, fugaces encuentros, lenguaje violento y sexo.

Con este entramado, el filme se apoya en un ritmo ágil; planteando el pasado causal de los eventos del presente; donde las diversas capas de sonido (gemidos, respiración, viento, raquetazos, aplausos, caídas de gotas de sudor, etc.); al igual que la música -en este caso el toque electrónico de Trent Reznor y Atticus Ross- se nutre con la inclusión que va desde David Bowie (‘Time will crawl’); Fine Young Cannibals (‘Suspicious minds’) hasta Caetano Veloso (‘Pecado’), y en su conjunto dotan la obra de una atmosfera de tensión, reposo y relax en sus momentos bajos y de confrontación; y a seguidas retoma ritmo punzante para transportarnos a un ambiente ferial de torneo deportivo, y esto sucede en una constante oscilación de ida y vuelta que nos mantiene atento a cada dialogo y movimiento.

El dúo de compositores y productores musicales, ganadores del Oscar por ‘The social network’ y ‘Soul’; también ha sido responsable en los últimos quince años de ambientar ‘The girl with the dragon tattoo’, ‘Gone girl’, ‘Mank’, ‘Bones and all’ y  ‘The killer’ (con Michael Fassbender), entre otras, y en esta ocasión, nuevamente su música (con referencias que nos remiten a Giorgio Moroder, The Chemical Brothers y Dirty Vegas) juega un rol importante en la senda narrativa, al funcionar como elemento vital, básico para conectar y guiar la atención y entusiasmo del espectador: donde, por citar un instante, la sutileza vocal de Caetano Veloso subraya diálogos de pasmosa e inmisericorde frialdad de Tashi en su ultimátum a Donaldson, sumido en la más insólita fragilidad y vulnerabilidad; y sin dilación alguna, con el siguiente corte, la música a todo beat, nos lleva a una constante montaña rusa de alternancias de tensión, reposo, tensa calma y confrontación, que ha resultado muy acertada dentro del extenso clímax que nos sacude del asiento.  

Por circunstancias de su pasado, la energía que Tashi debió seguir derrochando en las canchas, ahora es parte de su agilidad para los negocios, los contactos y la manipulación; por tanto, del trio ella es el personaje con menor cansancio físico y mayor pensamiento proactivo en favor de sus propósitos dentro o fuera de la cancha y de la cama. En este punto vale señalar el manejo conservador del director que no ha explotado todas las vertientes sexuales que tenía a su alcance y se ha apoyado más en insinuar que en mostrar, y en general el filme resulta bien delineado; al tiempo que Zendaya, con más actitud que dotes sexuales del estándar exhibicionista, tanto con este y con “Duna: Parte 2” ya se ha anotado dos moderados éxitos en el primer cuatrimestre de 2024.

AQ/15.05.24 / alexquezada1@gmail.com

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